Jueves, 24 de Julio de 2008, 9:34hs
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Fuente: Reuters
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Colombia
Cafés especiales Colombia deleitan paladares extranjeros
Tras un viaje que incluyó avión, autobús, vehículo todo terreno y hasta caballo, Sarah Kluth llega junto con varios colegas a un inhóspito pueblo incrustado en las montañas de Colombia en busca de un nuevo tesoro para el paladar de sus clientes.
Kluth hace parte de un pequeño grupo de compradores que
cruzó miles de kilómetros desde Estados Unidos para probar un
café especial producido por los pobladores de Monserrate, en
tierras en las que hasta hace pocos años para sobrevivir
alternaban el cultivo del grano con el de la hoja de coca y la
amapola, materias primas de la cocaína y la heroína.
Y es que la travesía vale la pena, si se tiene en cuenta
que mientras una taza de café considerado "normal" cuesta cerca
de 4 dólares en las tiendas de Estados Unidos, una de tipo
especial puede doblar fácilmente ese precio.
"El cliente disfruta del café colombiano, principalmente la
estructura del sabor del café colombiano, el gran balance que
lo caracteriza, esas notas acarameladas, las dulces notas de
tierra", dijo a Reuters Kluth, directora de control de calidad
de la tostadora Intelligentsia Coffee & Tea, de Chicago.
Monserrate, con unos 2.000 habitantes, está situado a 1.700
metros de altura, en medio de las montañas del departamento del
Huila, desde donde se alcanza a ver uno de los pocos nevados
que sobrevive en este país andino, considerado el tercer mayor
productor mundial de café.
Según los expertos, el café especial brinda cualidades como
mejor brillo, mayor dulzor, buen cuerpo y más acidez, unas
especificaciones que no otorga el café estándar.
"En muchos casos un café tiene el sabor sólo de café, pero
cafés excepcionales tienen otros sabores elegantes, más dulzor,
caramelo, limón, flores como jazmín", explicó Craig Holt,
propietario de Atlas Coffee Importers, basada en Seattle.
CAFÉ POR COCA
El beneficio también lo reciben los campesinos, que al
tener contacto directo con los exportadores y los compradores
extranjeros obtienen mejores precios.
"Aunque depende de cada café, de cada cliente, de cada
circunstancia de mercado, se pueden obtener primas de unos
centavos hasta un dólar por encima de la bolsa (de Nueva York)",
explicó Juan Manuel Villegas, portavoz de la exportadora
colombiana Racafé, en medio de un cafetal.
Las exportaciones colombianas de ese tipo de café pasaron
de 200.000 sacos de 60 kilos en el 2002 a un poco más de un
millón previstos para este año, destinados a Estados Unidos,
Japón y Europa, según la Federación Nacional de Cafeteros.
El caso de Monserrate hace parte de un programa de 22
proyectos en Colombia financiados por la agencia estadounidense
USAID y el Gobierno para alentar la sustitución de cultivos
ilícitos por cafés especiales en un área de 11.863 hectáreas.
Los agricultores se pasaron a los cultivos ilícitos tras la
crisis derivada del rompimiento del pacto internacional
cafetero en 1989, el fenómeno climático de El Niño y la plaga
de la broca, un insecto que ataca la cereza del café.
"Es que la presión de los ilícitos es muy dura, no es lo
mismo estar dentro de un cultivo de amapola o un cultivo de
coca a estar aquí dentro del café", dijo Gabriel Gil, quien
ahora es el orgulloso líder de los productores.
"Nos ofrecieron lo de proyectos de café entonces volvimos a
retomar la caficultura", agregó el cultivador de 50 años.
POTENCIAL
Los productores y exportadores de café ven en este nicho un
amplio potencial esa industria en Colombia, de la que derivan
su sustento unas 500.000 familias, debido a las variadas
condiciones geográficas del país que aporta diferentes sabores,
así como a su tradicional forma de manipular el café, de forma
manual, lo que permite una mejor selección del producto.
El resultado se vio reflejado en mayo pasado, cuando una
muestra de otra región del país, enviada por Racafé obtuvo el
galardón de Café del Año por parte de la Asociación Americana
de Cafés Especiales, en Minneapolis.
Pero aún queda un largo terreno por recorrer si se tiene en
cuenta que anualmente se consumen unos 13 millones de sacos de
cafés especiales, apenas un 10 por ciento del consumo mundial
de la bebida.
"En este momento es un descubrimiento que hay muchísimos
tipos de café en Colombia, muchas oportunidades para
descubrirlos, es un tiempo excepcional para eso", opinó Holt,
quien alterna el negocio de importación con su labor como
voluntario de la organización no gubernamental ACDI VOCA, que
opera los recursos del programa.